Por Ariana Hernández. / English
Con la intención de reportar la situación actual en Venezuela, puedo decir con suerte que me encuentro sana, en casa, con mi familia, con los servicios estables hasta el momento, aunque con una tensión muy grande que me mantiene en estado de alarma ante los hechos que se vivieron desde la madrugada del pasado 3 de enero.
Esta sensación de alarma que siento al no tener certeza de la información que circula en las redes sociales no es en vano, es parte del trabajo que se hace día a día a través de sistema imperante que domina el contenido a su conveniencia a través de la guerra cognitiva, en donde la base de la opinión va elaborando la conciencia de cada uno desde su pronta realidad, esto ha sido el proceso de guerra de nueva generación que han trabajado las elites desde hace años, principalmente el sistema dominante estadounidense, creando confusión en muchas personas a través de la desinformación, borrando la memoria histórica tan necesaria para que los pueblos mantengan su autonomía y generando más malestar en el pueblo, haciéndolo más vulnerable.
Esto es una pelea geopolítica de poderes, muy claro lo dijo Trump: “Vamos por el petróleo de Venezuela”. Estados Unidos ha usado la excusa del narcotráfico como falsa narrativa para invadir de forma criminal a Venezuela, guion que se ha repetido en otros países de América latina, no es la primera vez que vemos estos hechos, con el gran interés de apoderarse de los recursos naturales necesarios para seguir manteniendo su poder, su imperio, su industria armamentista en pro de la guerra. Además de ser un discurso hipócrita, ya que el mercado negro de las drogas es uno de los grandes negocios en los que invierte E.E.U.U.
No es un secreto para nadie que Venezuela ha sido laboratorio de Estados Unidos a través de diferentes acciones como, por ejemplo, las guarimbas, siendo las drogas uno de los recursos que uso el gobierno de este país y manipular jóvenes para que ejecutaran acciones violentas dentro de Venezuela, perjudicando la vialidad, creando terror y afectando el buen funcionamiento de servicios en donde millones de personas vulneradas sufrieron las consecuencias, la excusa del narcotráfico para violar nuestros derechos es una farsa. La acción de doble moral de Trump lo confirma, al indultar a Juan Orlando Hernández Alvarado (JOH), expresidente de Honduras de quien si hubo pruebas contundentes de estar relacionado con el narcotráfico.
El pueblo de Venezuela rechaza acciones bélicas, estoy segura de que, a pesar de las diferentes creencias políticas, la mayoría de los ciudadanos venezolanos preferimos el camino de la paz, en donde nuestros niños y niñas vivan sin miedo, donde puedan estudiar y tener acceso a calidad de vida, en vez de bombardeos, miedo y miseria, porque eso es lo que trae la guerra, retraso para los países, muerte y decadencia total. Deseamos un país en donde la economía avance y no se estanque (porque por allí también nos ataca esta guerra), un país en donde podamos vivir sin miedo y con plena libertad de expresar quienes somos, trabajando por futuro. No cabe duda de que la guerra la vivimos desde hace años, y no solo es armada, esta guerra se da en diferentes escalas.
No sé por qué me sorprendo aun al saber cómo países a nivel mundial apoyan mi país, ver noticias en Telesur en donde ciudadanos y lideres políticos de México, Bolivia, Cuba, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Paraguay, Honduras, India, China, entre otras naciones, han salido a la calle o han hecho presencia en los medios de comunicación en contra de la violación de los derechos que estamos viviendo los venezolanos, todos coinciden en el punto de repudiar la guerra, en contra de acciones de bombardeo en Caracas y el secuestro del presidente Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores. Esto es la unión por la soberanía de nuestro continente que se vive desde hace años a través de generaciones y pueblos que han luchado históricamente.
No cabe duda de que el pueblo es el que más sufre las secuelas de las luchas de poder, el conflicto sigue, esto no va a parar porque hayan secuestrado al presidente Maduro, los ciudadanos debemos continuar porque hay que comer, hay que vivir, hay que seguir adelante. Tampoco cabe duda de que lo que ocurrió es una falta gravísima a los derechos mundiales, las acciones de Donald Trump son inaceptables, el accionar como lo hizo acaba con toda forma de diplomacia, de soberanía, patria, todo sentido de lucha ganada históricamente y acabaría con la forma de ser del mundo como la conocemos hoy en día, actuar como lo hizo Trump volvería el planeta cenizas, un lugar insostenible para la vida humana, no es aceptable entrar así a ningún territorio sobre la faz de la tierra. Estados Unidos no puede ser el dueño del mundo, no debe entrar a territorios ajenos a decidir en contextos que no le pertenecen.
No a la guerra. Viva la paz.
Ariana Hernández.
Responsable de comunicación en un sitio web nacional estadounidense de defensa de la paz. Socióloga especializada en prevención de la violencia de género y salud sexual y reproductiva. Defensora de los derechos humanos y la paz mundial.
05/01/2026

