El mounstro de la guerra debajo de la cama

Por Fabiola Cardozo / English

26/12/2025 – Para comenzar quiero dejar claro que este artículo de opinión, es eso, mi opinión personal, desde mi lugar en el mundo. Al pensar en escribir un artículo de opinión, lo primero que supe es que sería imposible escribir para agradar a todos, y es que ciertamente eso tienen las opiniones, no pueden agradar a todos… Dentro del sistema patriarcal, como mujer se me exige no hablar fuerte, no ser prepotente, no pretender que mi opinión es importante, no incomodar con mis cuestionamientos y por supuesto como madre dedicarme a las labores que deberían ser mi prioridad: la maternidad y las labores domésticas en el ámbito privado. De esta forma irrumpir en el ámbito público con mi opinión como latina, como madre, como venezolana, como socióloga, como feminista, como activista a favor de la paz y en rechazo del reclutamiento militar, sobre políticas, conflictos o relaciones internacionales es una ofensa. Sin embargo, lo haré, porque hay algo que no podemos dejar pasar, y es la oportunidad de pronunciarnos ante las injusticias del mundo, aunque no sean con las palabras académicas y eruditas, sino más bien sea la voz de nuestras emociones y frustraciones que quieren salir…

Los últimos años en Venezuela han sido realmente agotadores en muchos sentidos, sobrevivir ante el constante clima de incertidumbre política producto de tensiones, sanciones y la alerta inminente de una posible intervención militar, se vuelve el mounstruo debajo de la cama en la oscuridad, no sabes exactamente cuándo será el momento en que salga para devorarte…

Es espeluznante, duermes, pero sigues alerta ante el posible ataque, cómo, cuándo, donde…

¿Esperará que duerma o será justo cuando me levante… Cuan doloroso será? No está en duda que será doloroso, solo me pregunto… ¿Qué tanto? ¿Podre soportarlo? ¿Podre mantener la cordura? ¿O la irracionalidad anulara cualquier pizca de juicio?

Sé que sigue al acecho, me observa, me siente, pero con total miedo decido moverme, pararme y rápidamente prendo la luz, y me rio con fuerza, no porque no tenga miedo, recuerdo la película mi vecino Totoro: si ríes con fuerzas los mounstros desaparecen… y tal vez no desaparezca, me conformo que se haga menos aterrador, más pequeño, y que aprovechen mis esperanzas para crecer, me empecino en levantarme y moverme a pesar del miedo…

Los venezolanos nadamos a contra corriente, sobreviviendo a diario con las dificultades económicas, la precariedad de los servicios básicos y en algunas zonas del país con mayor impacto, perplejos ante la desigualdad social y los niveles de corrupción, y por otro lado, escuchando discursos de promesas falsas sobre libertad y progreso que solo enmascaran la intención de arrebatar nuestra soberanía, nuestros recursos , fomentar la violencia, el clasismo, el racismo y fascismo, sin importar cuántas vidas se pierdan en el supuesto intento de liberación. La dicotomía nunca ha sido sinónimo real de democracia o de expresión de la diversidad, y en la política venezolano se reafirma. Se nos plantea solo dos caminos inconclusos, elegir entre la intervención militar estadounidense, dejarnos dominar por el imperio de la guerra o conformarnos y no exigir que el gobierno venezolano sea más eficiente, y estoy segura que si se puede ser más eficiente. Las sanciones representan enormes obstáculos, pero sigo creyendo que el compromiso, la voluntad y la verdadera conciencia revolucionara pueden encontrar estrategias más certeras para garantizar el bienestar del pueblo venezolano.

Y no, nunca estaré a favor de la guerra, de la intervención militar y las múltiples formas de violencia que oprimen a los pueblos del mundo, porque en mis días más pesimistas sigo pensado que la paz y la justicia social son el único camino que puede brindar la mayor suma de felicidad posible para todas y todos… Como madre espero que mi hija nunca conozca en carne propia los devastadores estragos de la guerra, ya, esta incertidumbre y alerta constante resulta agotadora… Pareciera que no hay posibilidades de vivir, disfrutar y hacer planes sin pensar en que tal vez el conflicto estalle pronto, pero no, no me resigno, como muchos venezolanos, me caracteriza la perseverancia, el trabajo duro, el optimismo, sigo buscando y construyendo los espacios para el disfrute, el compartir y pensarnos más allá de todo el clima caótico por la amenaza de intervención. Encendemos luz en la oscuridad y en esos días, el mounstro no nos aterra…

Fuente: https://www.peacecampus.org/united-states/el-mounstro-de-la-guerra-debajo-de-la-cama/

Fabiola Cardozo

Socióloga, especialista en Derecho Internacional Humanitario, cursante de Maestría en Estudios de la Mujer en la Universidad Central de Venezuela, madre venezolana, colaboradora en organizaciones de investigaciones sociales en contra de la guerra y el reclutamiento militar de jóvenes y niños.

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Actualización: Estados Unidos bombardeó Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026, en una operación militar que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, lo que supuso una escalada significativa de las tensiones y una acción militar directa contra el gobierno venezolano. Los ataques se dirigieron contra infraestructura militar y la residencia de Maduro en una operación nocturna denominada “Operación Resolución Absoluta” u “Operación Lanza del Sur”, que culminó con la destitución de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos.